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Tenemos la comercialización de chocolates Fenix en San Isidro, lo que nos permite ofrecer el mejor chocolate, siempre fresco y al mismo precio que en fábrica.

Variedad

Los chocolates Fenix pueden clasificarse de acuerdo a distintas características:

Por sus ingredientes:

NEGRO: pasta de cacao, manteca de cacao y azúcar
CON LECHE: pasta de cacao, manteca de cacao, azúcar y leche
BLANCO: manteca de cacao, azúcar y leche

Por su Contenido Graso:

- Cacaos (12-22%)
- Chocolates (22-34%)
- Chocolate Cobertura (34-42%)

Por su Contenido de Cacao Total:

- 30%-40% los chocolates con leche
- 45%-50% los chocolates negros dulces
- 55%-60% los chocolates negros semiamargos
- 65%-70% los chocolates negros amargos

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El Cacao

El cacao es un árbol de pequeño porte, que requiere de un clima tropical para su desarrollo. Las condiciones necesarias se dan únicamente en la banda comprendida entre los 20° grados de latitud norte y sur, ya que temperaturas menores a los 16C° empiezan a ser muy perjudiciales en su crecimiento. No solamente los climas inapropiados amenazan a la planta de cacao, sino también su alta sensibilidad a plagas y hongos que suelen provocar cosechas de baja productividad.
El árbol de cacao produce flores casi a lo largo de todo el año, aunque normalmente existe dos momentos pico de mayor producción. A diferencia de la mayoría de los árboles, en el cacao las flores solo se generan en el tronco principal y en las ramas de mayor grosor. Solo unas pocas llegan a ser polinizadas correctamente, disparando un proceso que durará entre 5 y 6 meses hasta lograr el fruto maduro para su recolección. La cáscara externa del fruto presenta formas y colores muy variables dependiendo de su genotipo y lugar de origen. Por dentro, el fruto contiene una pulpa blanca y húmeda la cual recubre entre 30 y 40 valiosas semillas de cacao. La pulpa tiene un sabor muy agradable y, en algunas regiones, es utilizada en la elaboración de bebidas alcohólicas. Pero son las semillas las que aportan el verdadero valor al fruto, siendo éstas la materia prima principal en la elaboración del chocolate.

Registro Varietal

Si bien existen, genéticamente hablando, miles de subespecies de cacao, se lo suele clasificar en tres grandes grupos de acuerdo a sus características más evidentes (forma del fruto, color y tamaño del grano, cantidad de granos por fruto, etc).
Los cacaos de tipo Criollo son los más reconocidos entre la chocolatería fina. Es posible que se trate del mismo tipo de cacao cultivado miles de años atrás por Olmecas, Mayas y otras civilizaciones mesoamericanas. Su característica principal es su bajo amargor y suave perfume que permite desarrollar gustos bien aromáticos, especialmente en chocolates negros. A pesar de sus propiedades tan particulares y deseadas, menos del 5% de la producción mundial es destinada a este varietal, debido principalmente a la fragilidad frente a las pestes y al bajo rendimiento de su planta. Asimismo, esta escasez resulta en un alto costo, motivo por el cual los chocolates fabricados a partir de cacaos Criollo son sinónimo de exclusividad en los mercados más desarrollados.
Los cacaos de tipo Forastero son mucho más resistentes, y es por eso que abarcan aproximadamente el 90% de la producción mundial. Partiendo de este grupo, las grandes multinacionales producen sus chocolates para consumo masivo. Su característica principal es su fuerte amargor, alta astringencia y falta de aroma. Dentro de este amplio grupo existen cacaos de clasificación superior (bien fermentado) con los que se pueden obtener chocolates muy superiores a los estándares. De ahí la importancia de poder elegir el origen y calidad del grano a utilizar en la elaboración de un chocolate. Lamentablemente hoy la mayoría de fabricantes suelen utilizar los derivados del cacao ya semielaborados como punto de partida, donde en la mayoría de los casos se ha perdido el registro de origen y aseguramiento de calidad.
Los cacaos tipo Trinitario son híbridos entre Criollos y Forasteros. Su origen se remonta al siglo XVIII, en la isla de Trinidad (de ahí su nombre), donde las plantaciones originales de cacao Criollo fueran devastadas por desastres naturales y luego reemplazadas por plantas de tipo Forastero. Estas últimas terminaron por cruzarse con las sobrevivientes de cacao Criollo dando origen al Trinitario, un cacao que conserva en alguna medida ambas características de sus ancestros: cultivo resistente y a la vez grano aromático.
Tanto los cacaos Criollo como Trinitario forman parte del grupo comúnmente conocido como "cacao fino" o "de aroma". A los cacaos de tipo Forastero, dado su vasta disponibilidad, se los agrupa dentro de lo que se conoce como "cacao ordinario" o "masivo". Una excepción es el cacao ecuatoriano conocido como "Arriba", que técnicamente es un Forastero, pero que dadas sus características aromáticas forma parte del primer grupo de cacaos finos. Es tal su diferencia con el resto de los Forasteros que suelen clasificarlo en un grupo aparte, recibiendo el nombre de cacao tipo Nacional.

 

 

 

 

Registro de Origen

Sumado al registro varietal es aun mas importante el registro de origen. Cada plantación por lo general ha ido sumando a lo largo del tiempo ejemplares de otros lugares, resultando en una combinación y genética propia. Esto, sumado a las características propias que le aporta el suelo y el clima en donde es cultivado (su "terroir") hace que, por ejemplo, Forasteros cultivados en distintas zonas tengan características finales muy distintas.

 

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Historia


El chocolate como lo conocemos hoy surgió en Europa, pero es originario de América. Algunas versiones dicen que el origen de la planta del cacao se sitúa en América Tropical, en los bosques ecuatoriales y en los valles amazónicos; otras la ubican como una planta tropical originaria de México. Se cuenta que en la época de auge de los toltecas, estos descubrieron que las semillas de cacao cambiaban su aroma y sabor cuando se caían al suelo húmedo y se pudrían, pero al lavar estos granos, y luego morderlos, su sabor cambiaba y se tornaban más dulzones (este proceso luego se lo conocería como fermentación), para lograr este cambio en los granos, los dejaban de 5 a 10 días, lo que originaba tal cambio que el aroma se acentuaba y ayudaba a su conservación. Descubrir este proceso ayudó a los indígenas a mejorar la cosecha de estos frutos, quienes no esperaban que los frutos estallen, sino que, por medio de sus machetes, los desprendían del tallo; aún hoy se lo sigue cosechando de la misma manera. Una vez lograda la putrefacción (fermentación) de las semillas, se las desenterraba, y se les quitaba las envolturas podridas y se las lavaba; luego colocaban esos granos al sol para que se sequen y se tuesten. Esta masa de cacao, que los indígenas obtenían después de estos procedimientos, era batida con agua fría y, a veces, endulzada con miel, así nace el xocolatl.
El chocolate no es un invento reciente. El chocolate -sinónimo de placer- nace de la semilla de un árbol, pero antes de que mayas y aztecas lo utilizaran como bebida para ofrendar a los dioses, los frutos del cacao se utilizaban como moneda, se los llamaba cacahuatl y eran el único instrumento disponible para el pago de impuestos.
En el siglo III, la clase alta de los Mayas consumía la bebida de chocolate con fines ceremoniales. Mezclaban el cacao con miel, pimentón, vainilla, chile, y también con otras especias.
Los españoles quedaron fascinados con esta bebida, pero introdujeron un cambio, no la preparaban con agua fría, sino que lo hacían con agua hervida y lo batían bien para que quedara bien espumoso. Así, esta bebida llegó a España y se difundió muy rápidamente por el resto de Europa. En un principio, el cacao era un producto muy caro, pero su veloz difusión hizo que su comercio se acrecentara, lo que dio como resultado que bajara su precio y fuera más accesible para la gente. Es en Europa donde se lo comienza a mezclar con leche y azúcar, y adquiere ese sabor suave y dulzón que conocemos hoy.
Los españoles, una vez que probaron el cacao, ya no pudieron prescindir del mismo, razón por la cual extendieron el área para su siembra. Fue así como su cultivo se extendió, primero, en Trinidad en 1525, y luego por toda la zona tropical de América, y luego se lo comenzó a cultivar en Asia, Oceanía y África, estableciendo bases para la futura economía de estos lugares. En 1879 se introdujo el cacao en Costa de Oro (hoy Ghana) y a fines del siglo XIX, en Camerún y el Congo (Leopoldville).
Los frailes, que se habían establecido en México, mandaron al puerto de Barcelona una partida de cacao y la fórmula para su elaboración, llevaron la fórmula al Monasterio de Piedra, y allí los frailes empezaron a preparar esta tentadora bebida, y a consumirla, sobre todo durante los periodos de abstinencia, por considerarla muy energizante.
Cuenta la historia que unas monjas que vivían en Oaxaca crearon una bebida dulce con cacao, azúcar de caña y canela; fue rápidamente aceptada y se la difundió por España y el resto del continente europeo.
Según la historia, en 1728 surgió la primera fábrica de chocolate en Inglaterra; y en 1756 en Alemania; en 1781 Francia ya tenía varias fábricas. Los que más saben cuentan que fueron los suizos los que lograron transformar la pasta de cacao en el chocolate que conocemos actualmente.

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Procesamiento


Cosecha, Fermentación y Secado en Origen

Al momento de la cosecha el fruto es cortado a machete con mucho cuidado de no dañar el nudo que lo une al tronco, ya que por ese mismo brote florecerá nuevamente. Luego de abierto la mazorca, se extrae su interior que contiene las semillas de cacao envueltas en una pulpa blanca de sabor dulce y agradable. El "cacao en baba", como comúnmente se lo denomina en este estado, es luego transportado desde las plantaciones hacia las casas, donde es sometido a un proceso de fermentación que varia mucho de lugar en lugar debido a diferencias en infraestructura y costumbres. Suele ser depositado en cajones de madera y cubierto con hojas de plátano. Alrededor de 3 a 5 días son destinados al fermentado donde distintos procesos químicos internos son la causa del desarrollo del aroma y gusto que luego aportara el cacao al chocolate. Una mala fermentación no es posible corregirse posteriormente, de ahí la importancia de adquirir cacao tratado en forma responsable en origen. Luego del fermentado el cacao es secado preferentemente al sol en forma natural o en caso de ser necesario en secaderos industriales. De esta forma el "cacao crudo" queda listo para ser clasificado y embolsado de acuerdo a las especificaciones del cliente.

 

 

 

 

Tostado y Descarillado

Las bolsas con el cacao arriban a las fábricas donde son almacenadas en depósitos con humedad y temperatura controladas. El cacao es sometido a un proceso de limpieza donde se procura extraer elementos extraños como piedras y metales que pudieran haber venido desde origen. Una vez limpio el cacao es tostado bajo controles estrictos de tiempo y temperatura. Este es otro de los procesos de máxima importancia que define el gusto y aroma que posteriormente resaltará en el chocolate. El cacao tostado luego es descascarillado, donde se quita la "cascarilla" que lo recubre, elemento no deseado en la fabricación de chocolate. Como resultado, el interior del grano ya partido o "nib de cacao", como comúnmente se lo llama en la industria, continua el proceso de fabricación.
Molienda y Obtención de Licor de Cacao
Los nibs de cacao son sometidos a un proceso de molienda. La temperatura en el molino ayuda a que se desprenda el alto contenido de grasa presente en los nibs, haciendo que los fragmentos de cacao sólido se conviertan en una pasta conocida como "pasta, masa o licor de cacao".
Prensado del Licor y Subproductos
El licor de cacao es el ingrediente principal en la mezcla de un chocolate. Pero adicionalmente se le puede prensar para obtener dos subproductos. Bajo presión, por un lado se separa su grasa o "manteca de cacao" y por el otro lado se recibe los sólidos de cacao conocido como "torta de cacao" (usualmente la torta conserva un 10-12% de manteca de cacao en su interior). La torta de cacao es comúnmente sometida a una molienda fina para obtener el "cacao en polvo", ingrediente muy común en la pastelería tradicional.

 

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Elaboración


Mezclado

Los ingredientes que llevará el chocolate se unen inicialmente en el mezclado. En los "chocolates negros" solo se utiliza licor de cacao y azúcar en una proporción que determinara el tipo de cobertura obtenida: dulce, semiamarga o amarga a medida que se aumenta la proporción de licor sobre la de azúcar. Para la preparación del "chocolate con leche" se le suma leche en polvo a la formula. En el caso del "chocolate blanco", no se utiliza licor de cacao, mezclando solamente manteca de cacao (grasa contenida en el licor), azúcar y leche en polvo.

Refinado

La mezcla inicial es luego procesada en refinadoras de 5 cilindros con el objetivo de disminuir el tamaño de las partículas, de tal forma que el chocolate final sea suave al paladar evitando así la sensación de arenosidad que suelen presentar chocolates mal procesados.

Concado

El chocolate refinado es luego depositado en tanques o "concas" donde es sometido a un batido intenso durante aproximadamente 24 horas. En este proceso, conocido como concado, se busca por un lado redondear las diminutas partículas ya refinadas y adicionalmente extraer los componentes volátiles no deseables presentes todavía en la mezcla. Se trata principalmente de ácidos provenientes del cacao que no aportan aroma en el chocolate sino solamente astringencia y amargor. El tipo de concado y duración los elige el productor a su criterio y en gran forma determinan las características propias de cada chocolate.

Templado

Luego, el chocolate terminado en estado líquido debe ser templado para poder darle la forma sólida deseada. Esto es necesario ya que su componente graso principal, la manteca de cacao, es una grasa polimorfa que necesita ser cristalizada bajo un solo estado para mantener la estabilidad (color, brillo, dureza). Es por eso que mediante un proceso de enfriado homogéneo se reduce la temperatura del chocolate hasta unos 27°C, elevándola luego hasta unos 29°C dejándola lista para ser utilizada.

Moldeado y Solidificado

El chocolate templado es luego dosificado en distintas formas. Tradicionalmente, la cobertura de chocolate industrial es moldeada en panes que parten desde el medio kilo hasta los 5 kilos. Alternativamente se suele dosificar en gotas o tiras finas, siendo esta presentación más conveniente para el cliente que requiera rapidez en la fusión del chocolate adquirido.
Luego de moldeado/dosificado el chocolate es enfriado en túneles refrigerados a emperaturas que varían desde los 15°C hasta 5°C para lograr su estado sólido.

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Degustación

¿Como apreciar un buen chocolate?

Al chocolate se lo puede sentir y para esto se aconseja aprovechar los cinco sentidos. Hay que verlo, olerlo, escucharlo, tocarlo y finalmente degustarlo.

Viendo: al chocolate por primera vez, uno podrá empezar a distinguir distintas combinaciones de marrón, rojo y negro que caracterizan a cada cacao. No siempre mayor oscuridad es sinónimo de mayor contenido de cacao ni de pureza. El chocolate industrial masivo por lo general presenta una fuerte tonalidad negra como resultado del proceso de alcalinización al que suelen someter al cacao ordinario para bajar su acidez y de esta forma "normalizar" el sabor resultante. Los cacaos de Fenix o Salgado no son sometidos a este proceso químico lo que les permite conservar todas sus propiedades físicas originales (color, aroma, gusto, etc.).

Escuchando: el clásico quebrado seco del chocolate como resultado del correcto templado de su manteca de cacao.

Tocando: el chocolate con la boca se puede evidenciar ciertas características que hacen a su correcta fabricación. En los procesos de refinación y concado se busca disminuir el tamaño y redondear las partículas de los sólidos dentro de la pasta de chocolate. Al fundirse en la boca uno debe encontrar una delicada y suave sensación con ausencia de asperezas. En chocolates con alto contenido de cacao también puede aparecer una sensación indeseada conocida como astringencia, especialmente cuando el cacao no es de buena calidad y/o el proceso de concado ha sido insuficiente. El síntoma mas común que delata la presencia de astringencia es la sensación de sequedad en la boca que resulta de la degustación.

Oliendo y Degustando: el chocolate es como se completa la cata sugerida. Es sin duda el paso que provoca mayor placer y en donde se resumen las cualidades de cada cru. El aroma del cacao es una combinación de cientos de componentes volátiles que le dan su propia personalidad. Como sensación inicial, antes de llevarlo a la boca, se puede distinguir entre cacaos con un fuerte aroma de aquellos más débiles. Una buena técnica que ayuda al novato es tomar un pequeño trozo y deshacerlo entre los dedos para luego si llevarlo a la nariz.

En el momento de degustarlo, es importante que ni el chocolate ni la boca estén a temperaturas demasiado bajas, ya que esto impediría una rápida fusión de la manteca de cacao contenida en el chocolate, impermeabilizando nuestras papilas gustativas e imposibilitando el reconocimiento de los distintos gustos. Se recomienda que el chocolate se encuentre entre los 20 y los 24°C.

Una vez en la boca, con el gusto se mide la intensidad de las tres propiedades más evidentes encontradas en el chocolate. Los cacaos Criollos tienden a ser más dulces, aunque en muchos prevalecen notas ácidas, mientras que en los Forasteros y en algunos Trinitarios el amargor siempre aparece como nota destacada. Un buen balance entre dulzura, amargor y acidez distinguen a un buen chocolate del resto.

Una vez bien disuelto el olfato vuelve a actuar en el fondo de la garganta, donde se empiezan a distinguir las características secundarias que personalizan a cada chocolate. Este es un proceso que requiere más experiencia y conocimiento. Se pueden identificar aromas tan diversos como notas a frutas secas, florales, cítricas y especias diversas.

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Valor Nutricional

Los principales componentes de la semilla del cacao son las grasas (24 por ciento) y los hidratos de carbono (45 por ciento). Las grasas proceden de la manteca de cacao, que contiene gran cantidad de ácido esteárico, un ácido graso saturado que, a diferencia de otros, no aumenta el nivel de colesterol en la sangre.

El chocolate contiene además teobromina, una sustancia que ejerce una acción tónica sobre el organismo, activa la diuresis y estimula la circulación sanguínea.

Este alimento aporta las vitaminas A y B y minerales como el calcio, fósforo, hierro, magnesio, cobre y potasio. Además, si al chocolate se le añade leche, el aporte de calcio se incrementa notablemente. Asimismo, el ácido fólico y la tiamina (B1) que contiene el cacao como materia prima, son nutrientes indispensables para la regulación del metabolismo.

Por otra parte, los polifenoles contenidos en el cacao evitan la oxidación del colesterol y se les ha asociado como compuestos esenciales para prevenir trastornos cardiovasculares y para estimular las defensas del organismo.

El valor nutritivo y energético de este alimento es muy alto. De hecho, el cacao proporciona 293 calorías por cada 100 gramos y el chocolate, según su composición, aporta entre 450 y 600 calorías.

Debido a su aporte energético, es un producto recomendable en situaciones que requieran un aporte energético extra como por ejemplo, en la práctica de deportes o la realización de ejercicios físicos

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